¿Por qué hace tontérias en su ausencia?

Muchos dueños de perros experimentaron un día encontrar daños después de una ausencia. Para entender las razones, algunas nociones de etología (estudio científico del comportamiento animal) son necesarias.

Las destrucciones
El dominante – idealmente el dueño del perro – trae comida, confort y sobre todo seguridad a su grupo. Ahora bien, en su ausencia, el perro ya no tiene su referencia y puede sufrir ansiedad incluso miedo. Estas emociones son muy incómodas, y no deben durar más de unas segundas. A fin de desembarazarse de ellas rápidamente, va a dirigir su estrés hacia lo que está a su alcance: zapatos, periódicos, muebles, todo lo que puede coger y destruir.
No considere eso como una voluntad de venganza de parte de su perro (este concepto es humano y es totalmente desconocido por él), pero como un signo de ansiedad, de inseguridad, que evacuó de su manera.
Cuando se va a casa varias horas después, es inútil de reprender su compañero, pues no solamente no lo hizo a propósito como lo suponga, pero también, olvidó desde mucho tiempo su acción y no entiende porque usted está enfadado con él.
Para evitar que su perro sienta este estrés, origen potencial de daños, existen varios medios. Uno es prepararse rápidamente, a fin de no dejar al perro el tiempo de darse cuenta de que usted se marcha sin él. Es igualmente preferible ignorarle los quince últimos minutos que preceden su salida, evitando los juegos excitantes o las palabras a su atención (que le parecen a usted tranquilizadoras pero no hacen que inquietarle).

La comida
Además de las destrucciones materiales, puede también encontrar restos de basura desmenuzada.
Cuando usted está presente en la habitación, el perro no debe coger la comida dejada sobre la mesa o vaciar la basura bajo sus ojos, pues su estatuto le da prioridad a la comida. Él sabe que si se sirve sin el consentimiento del dominante, arriesga una sanción.
Si en cambio está ausente, en su funcionamiento de perro, tiene perfectamente el derecho de servirse ya que la comida está disponible y que no está vigilada. ¡No es robo de comida para él!
Para nosotros humanos, puede parecer asqueroso hurgar la basura. Pero el perro está lejos de nuestras consideraciones sociales y su percepción de los olores es diferente de la nuestra. Para él, es una reserva de comida cercana, atrayente y accesible, le parece normal servirse. Una vez más, es inútil castigarle si descubre a su regreso que vació la basura. Lo mejor es la prevención, es decir poner toda comida que es prohibido a él fuera de su alcance. Su regreso a casa se hará de este modo no con la busca de daños pero con la alegría de encontrar su compañero que él le festejará.

Reimpreso con permiso del autor : Laurence Bruder Sergent www.comportement-canin.com